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El orden internacional a mediados del siglo XVII
Las paces de Westfalia (1648) y los Pirineos (1659) pusieron fin a la Guerra de los Treinta Años e introdujeron la idea de equilibrio entre potencias.
Sin embargo el medio siglo largo que transcurrió hasta los tratados de Utrecht-Rastadt (1713-1714) fue un período lleno de conflictos derivados de la pretensión hegemonista de Luis XIV.
Westfalia y los Pirineos acabaron con la hegemonía de los Habsburgo en Europa. Los emperadores del Imperio Germánico perdieron la esperanza de de tener un dominio efectivo sobre los más de 350 estados soberanos que formaban parte del imperio. Se reconoció la influencia y extensión del calvinismo por amplias zonas de Europa. La ratificación del principio acordado en la Paz de Augsburgo de 1555 por el que cada principe elegía la religión oficial de su Estado no podría impedir la práctica privada de otros cultos.