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La Guerra de Sucesión (1701-1715)
En vísperas de la muerte de Carlos II se disputaban la sucesión del trono de Madrid dos candidatos: Luis XIV y el emperador Leopoldo I.
Una sucesión de este tipo implicaba obligatoriamente el ascenso de un nuevo poder hegemónico en Europa que ningún Estado estaba dispuesto a permitir.
En estas circunstancias se hicieron dos proyectos de reparto de la Monarquía Hispánica entre Francia y el Imperio Germánico que se negociaron en 1698 y 1700 con la aquiescencia de Inglaterra y Holanda.
Carlos II rechazó estos proyectos de reparto entre los Habsburgo de Viena y los Borbones de París. Estando en su lecho de muerte nombró como sucesor Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV. En esos momentos Carlos II estaba convencido de que el único monarca dispuesto a garantizar la transmisión íntegra a su legítimo heredero de todos los territorios que componían la Monarquía Católica era Luis XIV.