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La economía: del centro a la periferia (3)
Desde el reinado de Felipe IV, Castilla estaba inundada de moneda de baja calidad constituida por una aleación del 93% de cobre y el 7% de plata. Su valor intrínseco era de 10 reales el marco (230 g. de plata), mientras que su valor legal era de 24 reales. En una época en la que no se conocía la moneda fiduciaria, esto se consideraba un estafa.
El descrédito de esta moneda de plata llegó a tal extremo que mucha gente prefería la de cobre puro acuñada en Segovia.
Las consecuencias de este desajuste monetario fueron:
- Inflación
- Alza de precios
- Aumento desorbitado del premio de la plata.
En 1680, la situación era tan grave que el duque de Medinaceli, el cortesano más influyente desde la muerte de Juan José de Austria, decidió devaluar la moneda.