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La figura del padre Nithard
Carlos II tenía cuatro años cuando falleció su padre y aunque la debilidad de Carlos II se manifestó desde el momento de su nacimiento, Felipe IV confiaba en su futura normalización.
Felipe IV tenía dudas sobre la capacidad de su joven mujer para gobernar y le dejó nombrada una Junta de Regencia que estaba formada por 5 experimentados ministros.
La joven reina depositó toda su confianza en su confesor, el jesuita austríaco, el padre Juan Everardo Nithard, el cual fue nombrado inquisidor general e introducido en la Junta de Regencia en sustitución de uno de sus miembros difunto, convirtiéndose de hecho en la figura principal del gobierno de la monarquía.
Su período de gobierno estuvo marcada por la Guerra de Devolución desatada por Luis XIV y por la oposición interior.