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La crítica del absolutismo: Locke (5)
Al constituirse en sociedad el hombre natural consiente en someterse a un poder político para garantizar su seguridad y el goce pacífico de las cosas que le pertenecen. El origen del poder político se sitúa en el consentimiento de los hombres libres.
A diferencia de Hobbes, Locke niega que los hombres libres puedan constituir un Estado-Leviatán capaz de aniquilarlos, pues sería tanto como suponer que se agrupan para protegerse de las hienas, pero no les importa ser devorados por un león.
El hombre natural tiene el poder de conservación y el poder de punición. Ambos los transfiere a la sociedad por el “contrato originario”.