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La sucesión de la Monarquía Católica (13)
Las potencias marítimas reconocían a Felipe V como sucesor de Carlos II y le dejaban la posesión de los reinos de la Península Ibérica y de los territorios americanos.
Los antiguos territorios de la Monarquía Católica en Europa (Países Bajos, Milán, Nápoles, Cerdeña) serían dados en compensación al Emperador, salvo el reino de Sicilia que sería entregado a Víctor Amadeo II de Saboya.
Los holandeses conservaron las plazas barrera para su mejor seguridad.