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La política de equilibrio pactada en Utrecht
La paz de Utrecht fue una paz de inspiración británica que buscaba el equilibrio en las distintas potencias europeas.
El tratado pusso fin a la hegemonía francesa y concedía a Gran Bretaña un papel arbitral de primera fila.
Gran Bretaña consevaba Menorca y Gibraltar (ocupada en 1704) y recibía derechos en el comercio americano: el monopolio del comercio de esclavos y el derecho a enviar anualmente un navío de permiso.
Francia cedió a Gran Bretaña dos territorios que están en la base del Canadá inglés: las tierras de la bahía de Hudson y la península de Terranova. Además Luis XIV reconocía la sucesión protestante de la casa de Hannover en Gran Bretaña.
El emperador Carlos VI no firmó los tratados de Utrecht. Sin embargo no tenía posibilidades de seguir la lucha sin el apoyo de Gran Bretaña y Holanda.