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D. Fernando Valenzuela
Tras la destitución de Nithard, Dª Mariana confió en un nuevo favorito. El nuevo favorito era un hidalgo andaluz que mediante el casamiento con una camarera de la reina se había introducido en la intimidad de la Corte.
No había nada pecaminoso en la relación entre el apuesto hidalgo y la joven viuda. Simplemente, la reina necesitaba una relación afectiva que los envarados carcamales de la Junta de Regencia no le podían proporcionar.
Ni el padre Nithard, ni Valenzuela eran hombres de Estado. Eran simples amigos de la reina, a los cuales confió unas responsabilidades para las que demostraron no estar capacitados.